María Rosario.
Ella dice que se llama Rosario
pero que le llaman María,
aunque ni ella misma sabe
porqué
se lo llaman todavía,
Un ejemplo de voluntad
que hoy llegué a conocer,
cuando íbamos a cruzar
un paso de peatones
las dos a la misma vez.
Una señora pasó
sin ningún miramiento
el semáforo en rojo
y hablando
por el móvil a un tiempo.
Y yo a María la quise avisar
para que no cometiera
aquel error garrafal.
Y allí empezó su historia
que ella me quiso contar,
de presente y de antaño
que la envolvió en tristeza
por aquel novio
que con diecisiete años
le arrebató la guerra.
De trabajos en telares para surtir día a día a los
mismos militares,
de las bombas caídas allí,
en las mismas Ramblas,
y de olvidos obligados
para poder subsistir,
y de otros amores nuevos
que la hicieron feliz,
que le dieron dos rosas
dignas
de un bonito mes de Abril,
Pero lo que más me impactó
fue su fuerza de voluntad:
sale dos veces al día
para poder pasear.
Y va atravesando calles
y cruzando por semáforos
con su carrito de compra,
porque se siente acompañada
lo usa como bastón,
ya que ella no compra nada,
Como no sea
en alguna ocasión.
Y ya digo,
me impactó su fuerza de voluntad
porque tiene noventa y cinco años
y no ve casi ná.
Margarita Romero olmo.29 - 9 - 2015

No hay comentarios:
Publicar un comentario