Bueno,
El poema lo empezaba
con los dientes rechinando,
pero digo,
"Eyyy,
Quieto parao!!
que nadie tiene la culpa
de tu desaguisado"
Así que me dije,
"Margarita!! Cambia el chip!"
Y aquí me tenéis ya,
contenta como esas hienas
que aunque rabian por dentro
riendo están por fuera.
Y,
a vivir que son dos días
y los tienes que pasar,
metiéndoles alegrías...
Y a las penas... puñalás.
Margarita Romero Olmo. 20 - 9 - 2015.

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