sábado, 24 de octubre de 2015

EL ESCOBERO

Abuelo, 
parece que te estoy viendo
con esta foto de aquí
y te voy recordando
trabajando aquel esparto,
golpeándolo en el patio
para hacer las tomizas
para luego poder liar,
y que no se deshiciera
aquella hilera de palmas 
que luego serían las escobas.
Unas cortas, otras largas.
Y también los pinceles
que se llevaban las mujeres
para encalar las paredes,
y el esparto, ¿te acuerdas?
En la sierra lo buscabas
a la casa lo traías
y luego lo ibas cociendo.
En aquel pozo que había,
engachabas los manojos
en aquella cuerda larga,
para poderlo sacar
y dar las vueltas que hicieran
falta
hasta verlo blanquear.
Todo un conjunto de cosas
cestas, cestos, escobas,
pinceles, y esteras,
y las palmas de colores
que teñíamos
para adornar las cestas,
¡¡Ay abuelo José!!
Cómo te voy recordando
y mejor no sigo
porque, al mismo tiempo
me voy emocionando.

Margarita Romero Olmo. 16 - 9 - 2015.

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