Se portaba mi caballo
con nobleza y con esmero
cuando lo usaba mi padre
para hacer de recobero.
Por caminos y veredas,
de choza en choza,
y de cortijo en cortijo,
con sus angarillas a cuestas
para llevar la mercancía,
y venderla a las mujeres
que por esos montes había,.
No le faltaba un detalle
y aún no me puedo explicar,
cómo encima del caballo
todo lo podía llevar,
y con un brazo solo mi padre
lo podía manejar.
Porque llevaba de todo
desde agujas, alfileres,
hasta quinielas,
y ligas para las mujeres,
azúcar, café, cebada,
garbanzos para el cocido
y bacalao, arenques
y cualquiera de las cosas
que le pedía la gente.
Y el caballo siempre, siempre
se portaba,
como el mejor animal
que en la tierra se encontraba.
Cuando iba de recobero
con mi padre,
por todas aquellas montañas.
Margarita Romero Olmo. 12 - 9 - 2015 foto del pintor Enrique Orces. Sevilla inmortal.

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