Qué bien levantas y estiras
tus laderas hacia el sol,
y él te corresponde
dándote su resplandor.
Agujas,
de tus piedras se entrecruzan
con los rayos lu
minosos,
del sol que quiere abrazarte
porque se siente orgulloso.
Y te miman,
y calienta a sus polluelos,
de esos buitres leonados
y de sus águilas,
que anidan en tus agujeros.
Bendita naturaleza
que el sol va iluminando
y agrandando a esos polluelos
que el sol con sus rayos
ha ido calentando.
Y es gozo para el caminante
ver por los aires volar,
a esa colonia de buitres
orgullo de Olvera y Coripe,
y del paseante.
Margarita Romero Olmo. 14/11/16/.
Foto de David Períañes.



