Serranías las de Ronda,
la de montañas oscura
donde se dejo la vida
aquella buena figura.
Pasando frío y calor,
pasando calor y frío
acabó por enfermar
y allí todo fue perdío.
Y para colmo de sus males,
por si poco había hecho,
le tocó pasar las noches
bajo un miserable techo.
Y en lo mejor de su vida,
cuando empezaba a vivir,
la pena se lo comía...
¡Ahora no puedo vivir!
publicado 11/11/2013
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