domingo, 14 de septiembre de 2014

Anita y su marido



Anita con su marido,
que tejía su canasto
igual que hacía mi abuelo
hace montones de años.
Y al fondo un bonito horno,
que también me recordaba
los tiempos de mi niñez,
cuando yo el pan amasaba
y el horno yo caldeaba.
Y fue bonito y gratificante
El entendernos las dos,
cuando hablábamos del horno
y de cómo hace su función.
Qué bonito recordar
aquella blancura del horno
cuando está a punto ya
para recibir el pan
y darle el punto final.
Pero más bonito es
el encontrar a personas
que te sepan entender.
Fue un rato maravilloso,
que pretendo repetir
cuando yo vuelva a Coripe,
si la vida lo permite.
Porque no me podré resistir,
de un rato maravilloso,
ah! Y del chorizo de ahí...
Ese que tenía en lorza
y que Anita nos sacó
con el café de puchero,
ese que recuerdo yo..
Porque lo hacía mi madre
desde que a mí me parió.
y la veo en la cocina,
y en el anafe la vi,
al ponerme ese café
que me puso Anita ahí.
.


publicado 11/09/2014

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