Cada uno es diferente,
el víaje y el estar,
pero de cada uno tengo
recuerdos sin igual.
Unos los hice sola
y otros acompañada
pero, ¡ Dios,
cómo se quedan recuerdos
de personas y de casas!
De caminos y veredas
y de todo aquello bueno
que se rozó por tu vera.
Y una de ellas es Anita,
que sin estar del todo bien
me ha dado preciosos ratos,
me ha hecho engrandecer.
Algunas cosas repite,
también las repito yo
y soy algo más joven,
aunque mucho no.
A todo el mundo le cuenta
con esa gran educación,
su vida y vicisitudes
que en su momento pasó.
Y nos parecemos mucho
en sitios que recorrimos,
en cosas que trabajamos
Y en los miedos que tuvimos.
Y por eso me sentí
afortunada y dichosa
por escuchar su decir.
Hasta el rato de la foto
fue una maravilla,
y los ratos en la puerta
sentadas en nuestras sillas.
publicado 13/09/2014

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