El molino del peñón.
¡Qué momentos! ¡Qué recuerdos
trae a mi imaginación!
de mi padre... del caballo...
De cuando era recovero,
e iba por los cortijos
él, repartiendo su género.
¡Cuánto esfuerzo le costaba!
Pues, no sin fundamento,
Rafael 'el manco' le llamaban.
Y, aunque yo mayor no era,
me vi en la necesidad,
por ese mismo motivo,
de tenerle que ayudar.
Y se extraña mucha gente
de que, estando yo aquí,
sepa tanto de caminos
y de cortijos de ahí...
Y es fácil la explicación:
me vi obligada de joven
a andar por obligación.
Y nada de bien calzada
ni caminos arreglados,
pero me queda el recuerdo
de aquellos años pasados,
gravados en mi memoria
como en candela de fragua.
Que puedo contar instante
que hasta parecen soñados.
Y es fácil la explicación:
Los recorrí con el hombre
al cual tengo admiración.
Y mientras pienso y recuerdo
me siento a su lado yo,
y aquí tengo uno de ellos...
En el molino del peñón.
Publicado 09/09/2014

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