Al amigo verdadero.
La luna brilla de noche,
y de día lo hace el sol,
y los amigos cabales
relucen más que los dos.
relucen más que los dos.
Da igual el tiempo que pase,
si los ves o no los ves,
cuando los llevas muy dentro
muy adentro de tu ser.
Pero también es bien cierto,
y no les falta verdad,
que la flor que no se riega
se acaba por marchitar.
Y al amigo verdadero
no hay que dudar ni un momento,
que para tenerlo bien
hay que darle su sustento.
Y aunque esto a mí no me sale,
cariñosa nunca fui
o no lo supe expresar,
ahora te digo: ' te quiero
de aquí a la eternidad'.
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