El agua que baja por los arroyos,
los torrentes y por todos
aquellos lares,
va recorriendo los valles
hasta llegar a los mares.
Y va dejando su música,
cantarina y melodiosa,
para que el eco la reparta
entre las sierras y roca.
Porque se siente orgullosa
de su arboleda, y del perfume
de sus retamas, lentiscos,
romeros y su flora hermosa.
Y darle vida a su fauna constante
de esa variedad silenciosa
de barbos, bogas y anguilas
cuando el agua es abundante.
Qué bonitos son los montes.
Qué bonitos sus arbustos.
Qué bonita su flora, y que bonitos
son los ríos abundantes.
14/01/2018
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