Señora María,
cómo me gustaría volver,
a pesar de los pesares,
a los tiempos del ayer.
A verla a usted
por aquellos patios
con su delantal a cuadros
cuidando de las gallinas.
O regando aquellas parras,
los árboles frutales,
las campanitas azules,
o el jazmín, que tanto le gustaba.
O asomándose a la puerta
para llamarnos a gritos,
Margaritaaa... Rafaeeeel...
Para que fuésemos a comer.
Que con la cosa del juego
se nos iba el Santo al cielo
y si no era por usted
ni lo echábamos a ver.
O con el correr del tiempo
en la choza,
verla agachada en la hoguera,
preparándole a mi padre
aquella tortilla para la fíambrera.
Ay, Señora María,
cómo, me gustaría volver
a pesar de los pesares
a los tiempos del ayer.
Margarita Romero Olmo, 2/1/2018.

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