cuando va arando sus campos,
va pensando ya en la siembrael escardillo, y la hoz,
en gavillas, y en el trillo,
y en como aventarlo mejor.
Y con el mismo pensamiento
va llenando los talegosdel oro de la cosecha,
lo va llevando a su casa
y metiéndolo en las trojes,
y luego, de poco en poco,
ya después lo sacarán,
para llevarlo a moler
para después amasar
la mujer de su casa.
Que también ella colabora,
para darles de comer
a esa bonita tropa,
a esa chiquillería,
por la que el hombre trabaja
desde que despunta el Sol
hasta ya a la anochecía,
y va dejando su vida
entre estación y estación,
otoño, invierno, primavera
y hasta llegar el verano.
Y así día, tras día.
Y así año, tras año.
Margarita Romero Olmo.14 - 8 - 2015.

No hay comentarios:
Publicar un comentario