Anabel querida:
Sé que sobran las palabras.
Porque, ¿qué se le puede decir
a la persona,
esa que acaban de herir,
cuando otra herida hace poco
no le dio tiempo a cerrar?
Lo mejor es, calladita,
darle un abrazo bien fuerte
y la boquita callá.
Porque saldrían palabras
que hasta pueden no gustar
a las personas creyentes
a las personas de altar.
Pero ¿qué pasa con Dios a ratos?
¡No se ve en ningún lugar!
¿O es que se duerme a menudo
y no quiere saber de ná?
Porque menudas faenas
que va el tío dejando atrás.
¿Ha perdío los Sentíos?
¿Ha perdío la razón?
Se lleva a la gente joven
y aquí deja a la mayor.
Tenemos la vida hecha
y, en llegando a cierta edad,
sólo damos que problemas.
Pues, ¡despierta ya de una vez,
empieza por los mayores,
deja a los jóvenes crecer!
¿O te parece bonito
eso que acabas de hacer
con mi querida Anabel?
¡Despierta Dios!
¡Despierta ya de una vez!
Sé que sobran las palabras.
Porque, ¿qué se le puede decir
a la persona,
esa que acaban de herir,
cuando otra herida hace poco
no le dio tiempo a cerrar?
Lo mejor es, calladita,
darle un abrazo bien fuerte
y la boquita callá.
Porque saldrían palabras
que hasta pueden no gustar
a las personas creyentes
a las personas de altar.
Pero ¿qué pasa con Dios a ratos?
¡No se ve en ningún lugar!
¿O es que se duerme a menudo
y no quiere saber de ná?
Porque menudas faenas
que va el tío dejando atrás.
¿Ha perdío los Sentíos?
¿Ha perdío la razón?
Se lleva a la gente joven
y aquí deja a la mayor.
Tenemos la vida hecha
y, en llegando a cierta edad,
sólo damos que problemas.
Pues, ¡despierta ya de una vez,
empieza por los mayores,
deja a los jóvenes crecer!
¿O te parece bonito
eso que acabas de hacer
con mi querida Anabel?
¡Despierta Dios!
¡Despierta ya de una vez!
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